Ley de igualdad

13 Noviembre 2007

Se aproximan elecciones, y está en el punto de mira (otra vez) la famosa ley de igualdad con sus correspondientes cuotas.

Hoy leo en la prensa otro caso de un partido político que por incumplimiento de las famosas cuotas no podrá presentarse a las elecciones en todas las provincias. El 93,7% de los afiliados al Partido Pirata, son hombres lo que les impide por ley presentarse a las elecciones, en el caso claro de que consiguieran los 750 afiliados necesarios para ello. Si de esos 750 necesarios, 325 no son mujeres, el esfuerzo habrá sido en balde. A raíz de esta noticia, saco dos conclusiones, que no se debería vetar a un partido por cuestión del género de sus listas porque como dije en su día, los ciudadanos tenemos derecho a elegir a nuestro gobernantes por sus capacidades y no por cuestión de género.
Por otro lado, ¿es qué las mujeres no se afilian al partido porque no las representa o porque consideran que la política no va con ellas? En el primero de los casos, deberíamos plantearnos que una vez que el partido presente su programa electoral las mujeres, y los hombres, estarán en su derecho de votarlo o no según si o no les represente. En el segundo de los casos, ¿es que la mujer aún sigue relegada al ámbito privado, y considera que la política no tiene que ver con ella?.

Hoy también leía a través de Menéame, las opiniones del partido feminista de Euskadi acerca de la ley de igualdad. Según ellas: “Esperamos que se reflexione un poco más, para descubrir, que ‘‘lo justo’’no es ‘‘lo igual’’ y que se corregirá la formulación actual de la propuesta de Ley de Igualdad, por otra, que exprese que en las listas electorales no haya menos del 40 ó 50% de mujeres, sin que en ningún caso se excluya la posibilidad de que el número de mujeres, pueda sobrepasar este porcentaje” Que haya un mínimo de mujeres y de hombres ya me parece sexista y denigrante, pero que haya mujeres que aún defiendan que debería haber límite de hombres pero no de mujeres en las listas electorales me parece discriminaorio, sexista, denigrante y el colmo del absurdo.
En ocasiones pienso que intentamos acabar con una era de discriminación hacia las mujeres para acabar vengándonos de los hombres sometiéndoles a nuestra voluntad.

Leave a Reply