Imagina, un grupo (A) de 15 personas, donde 11 son hombres y 4 mujeres (de edad adulta con formación superior), realizando diferentes actividades, relativas a la expresión de las opiniones. Una pregunta ¿Alguien se ha sentido incómodo ante el hecho de expresar sus opiniones en público? Tres manos levantadas. Tres mujeres.

Sorprende aunque solo sea estadísticamente esta diferencia. Pero me temo que la diferencia no se reduce solamente al ámbito estadístico; Históricamente la mujer ha estado relegada a un segundo plano, a un plano privado donde sus opiniones no son consideradas importantes, donde para hablar hay que pedir permiso al varón encargado del núcleo, ya sea padre, esposo, hijo… excluida del discurso.

Si tenemos en cuenta las teorías de Foucault (a grandes rasgos), quien articula el discurso, ejerce el poder. Si bien una forma de ejercer el poder es silenciar, a una parte de los llevados a articular el discurso, para que no puedan tomar las riendas del mismo.

De un tiempo a esta parte, las mujeres están formando parte del discurso y por tanto ejerciendo cierto poder dentro de la sociedad. Yo me pregunto, si este miedo a hablar, (el de las mujeres del grupo A) no deriva de todos los años que han sido relegadas al silencio, en forma de lo que ahora llamamos vergüenza, necesidad de reconocimiento, sentimiento de inferioridad en procesos de toma de decisiones, imposición de normas…

¿Por qué los hombres no tienen ese miedo? ¿O en su defecto por qué no lo expresan en público?